Liliana María Bogadi, cuando la docencia se transforma en conciencia y sanación
- Miguel Ledhesma
- 18 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Liliana María Bogadi habla con la calma de quien ha atravesado sus propios procesos y no necesita apurarse para explicar lo que hace. Su recorrido une docencia, terapias holísticas y una profunda vocación de servicio que ella define como un despertar guiado. No se presenta como alguien que sana a otros, sino como una acompañante atenta que facilita el encuentro de cada persona con sus propias herramientas internas.
Su historia comienza en el aula. A los veintitrés años ya era maestra de escuela primaria y desde entonces su mirada buscó ir más allá de lo académico. Enseñar contenidos nunca le resultó suficiente si no iba acompañado de una comprensión más amplia del ser humano. Durante dos décadas sostuvo una intensa trayectoria docente hasta que una crisis de salud personal la obligó a recalibrar su vida. Ese punto de quiebre no fue un final sino una reorientación. Comprendió que su verdadera misión estaba ligada al servicio desde la consciencia y no solo a la transmisión de saberes formales.
En el año 2017, frente al mar en Santa Teresita y esperando el amanecer, vivió una epifanía que marcaría su camino definitivo. Entendió que su curiosidad constante y su búsqueda de autoconocimiento no eran solo un proceso personal, sino herramientas para acompañar a otros en su propio despertar. Desde entonces su formación se amplió de manera sostenida y rigurosa. Es Maestra Normal Superior y se formó como Master Teacher en Magnified Healing, Maestra de Reiki Usui Tradicional, lectora y maestra de Registros Akáshicos Angélicos sistema Kodoish, canalizadora angelical, terapeuta bioenergética y operadora en radiónica, numeróloga y especialista en radiestesia y mesas radiónicas, entre otras disciplinas. Todas estas herramientas no funcionan de manera aislada en su práctica, sino integradas según la necesidad de cada consultante.
Liliana define su enfoque como profundamente pedagógico. Su pasado docente atraviesa cada sesión. No solo aplica técnicas energéticas, sino que acompaña a las personas a aprender a leer sus emociones, sus síntomas físicos y sus procesos internos. Para ella el síntoma es apenas una puerta de entrada hacia un camino más amplio de autoconocimiento. Trabaja desde la horizontalidad y la escucha, convencida de que la sanación no se impone ni se entrega, sino que se despierta. Su objetivo es que cada persona tenga su propio amanecer de consciencia.
La primera terapia que aprendió fue Reiki, en un momento de gran exigencia personal. Aquella búsqueda de autosanación se transformó en el cimiento de todo su desarrollo posterior. Experimentar en sí misma el poder de la armonización energética le permitió comprender que ningún proceso de bienestar puede construirse sin equilibrio interno. Con los años, esa comprensión se profundizó y se volvió cotidiana. Hoy su cuidado personal es parte de su higiene energética diaria. Practica autotratamientos, escritura creativa y una escucha atenta de sus propios ciclos, permitiéndose alternar entre movimiento y quietud según lo necesite.
Su vida personal y profesional no se presentan como compartimentos separados. Para Liliana todo fluye en un mismo cauce. Aprendió, a partir del desgaste vivido en el pasado, a establecer límites claros de horarios y espacios, entendiendo que solo desde el equilibrio personal puede ofrecer una presencia genuina como terapeuta. Entre los años dos mil veinticuatro y dos mil veinticinco atravesó un periodo de estancamiento que impactó su energía y su proyecto. Lejos de ocultarlo, lo reconoce como un proceso de aprendizaje profundo que la llevó a transformar su propuesta. Así nació FloreSer Pleno, una evolución de su proyecto anterior que simboliza un nuevo modo de habitar el equilibrio, más dinámico, más consciente de los ciclos y más fiel a su esencia.
A lo largo de su práctica ha vivido experiencias que reforzaron su fe en las terapias holísticas. Recuerda especialmente a una consultante que llegó a una lectura de Registros Akáshicos desde el escepticismo y terminó la sesión profundamente conmovida, con un abrazo de gratitud que todavía hoy la acompaña. También menciona el caso de un joven con cálculos en la vesícula que, tras un tratamiento sostenido con radiónica, vio confirmada su mejoría en estudios médicos. Estas experiencias no la llevan a buscar convencer a nadie. Su postura es clara. Ella no discute creencias, simplemente ofrece la experiencia.
Para Liliana uno de los mayores mitos de la terapia holística es pensarla como algo mágico y pasivo. Desde su mirada, el consultante debe ser protagonista activo de su proceso. Las terapias no reemplazan el trabajo personal, sino que despiertan la capacidad autosanadora que cada persona posee. Por eso, su acompañamiento no termina en la sesión. Propone ejercicios concretos para integrar lo trabajado en la vida cotidiana, como escritura expresiva, prácticas de autoobservación, decretos, lecturas y meditaciones guiadas que comparte a través de sus espacios digitales.
Su jornada laboral refleja ese equilibrio que predica. Las mañanas suelen estar dedicadas al trabajo silencioso y concentrado de radiónica a distancia. Por la tarde, su energía se vuelca a la docencia y a la formación, con cursos y talleres online donde vuelve a aparecer su identidad de educadora del alma. La espiritualidad atraviesa todo su hacer. No como un discurso abstracto, sino como una mirada esencial que le permite ver más allá del problema inmediato y conectar con la integridad del ser de cada persona.
Cuando piensa en el futuro de las terapias holísticas, Liliana no habla de promesas ni de certezas cerradas. Lo imagina como una construcción colectiva donde lo médico y lo espiritual dejen de estar separados y donde las personas recuperen la capacidad de escucharse. Su aspiración no es grandilocuente. Busca un impacto profundo y silencioso, confiando en el efecto multiplicador de cada persona que logra florecer y llevar ese bienestar a su entorno.
Liliana María Bogadi continúa su camino con gratitud. Agradece las sombras que le enseñaron a ver la luz y la posibilidad de seguir siendo docente, ahora desde otro lugar. Desde FloreSer Pleno acompaña a otros a reconectar con su integridad, convencida de que siempre es posible volver a florecer cuando se escucha la propia verdad. Su principal espacio de contacto y difusión es su red social, donde se la encuentra como FloreSer Pleno.
Canal de Youtube: https://www.youtube.com/@floreserpleno
Email de contacto: liliana.bogadi@gmail.com
Instagram: @floreserpleno







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